Habitar el espacio
entre la palabra y la mirada
Nací en Santa Marta, entre el calor abrasador, el olor a agua salada y montañas heladas.
Entre mundos mágicos construidos por mi padre y la urgencia silenciosa de comprender y observar el mundo a través del arte y las imágenes.

Durante años, mi trabajo se ha desarrollado en el mundo audiovisual y la comunicación visual, pero el arte, la palabra y la introspección siempre han sido el lugar al que regreso para entender la vida.
Soy productora, comunicadora, artista e ilustradora, pero sobre todo soy una mujer que ha aprendido a habitarse desde la presencia. Soy madre de dos adolescentes mellizos que llenan de emoción y sorpresa mi día a día, y de dos hijas perrunas que me recuerdan constantemente el amor incondicional y el cuidado mutuo.
Escribo y pinto desde la madurez de una mujer de más de 40 que se está reinventando, desaprendiendo y reaprendiendo. Me encuentro en una etapa de la vida donde cada elección está delimitada por la coherencia y la autenticidad. Intento, en la medida de mis posibilidades, no traicionar esa verdad interna y vivir desde un lugar donde todo lo que hago tenga un propósito y un sentido real.
Por eso, concibo la creatividad como una herramienta de introspección e indagación, un canal de conexión interior y una forma de sanar mi relación con la vida.
Este espacio es una bitácora abierta. Aquí conviven mis ensayos narrativos sobre la maternidad, el cuerpo, el paso del tiempo y la memoria familiar, junto con ilustraciones y piezas visuales que nacen de las mismas preguntas.
No busco entregar verdades absolutas ni recetas de autoayuda.
Busco tejer conversaciones sinceras sobre la vida interior de las mujeres que creamos, cuidamos y nos redefinimos desde la autenticidad y la calma.
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